Es importante el estudio preoperatorio, para determinar la posible asimetría preexistente, la laxitud o falta de soporte de los párpados, la capacidad de lágrima, el vector del ojo en relación al maxilar, etc…, para descartar contraindicaciones y evitar posibles complicaciones.
Una blefaroplastia se puede realizar bajo anestesia general o local. La operación suele durar de 1 a 2 horas. Como norma general las incisiones se colocan dentro de las líneas naturales de los párpados; en el surco del párpado superior e inmediatamente bajo las pestañas del inferior. A través de las incisiones la grasa se recoloca o se extirpa; cualquier exceso de piel y/o músculo también se extirpa. Las heridas se cierran con suturas muy finas. La herida del párpado inferior también puede colocarse por dentro de éste (transconjuntival), quedando así completamente oculta.
Al terminar la operación tendrá probablemente una pomada en los ojos y éstos estarán cubiertos por unas gasa frías. La mayoría de los pacientes reinician su contacto en público entre los siete y diez días, todo depende del ritmo de curación de cada paciente. Las cicatrices estarán inicialmente algo enrojecidas, pero irán empalideciendo progresivamente con el transcurso de los meses hasta quedar como líneas prácticamente invisibles.
La blefaroplastia o cirugía de párpados puede realizarse aisladamente o en combinación con otras intervenciones, como el Lifting Facial, para obtener un resultado más armonioso.