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La aplicación de la toxina botulínica, antes comercializada como BOTOX y actualmente como VISTABEL, consiste en inyectar toxina botulínica tipo A en los músculos responsables de ciertos gestos faciales, produciendo una relajación muscular.
Mientras dura el efecto, el músculo implicado se paraliza y la piel que lo recubre se alisa, obteniendo como resultado un efecto lifting (tensor). Se inyecta superficialmente en el entrecejo, la frente y las patas de gallo. Los resultados hacen que la cara recupere un gesto relajado y juvenil, sin perder en ningún momento los rasgos característicos que tiene cada rostro y que transmiten su personalidad.
Para hacerlo correctamente se impone un estudio previo de la anatomía muscular y de la mímica de cada paciente antes de proceder con el tratamiento, que se realiza en una sola sesión de 20 minutos, más o menos.
El efecto dura de cuatro a seis meses, que es cuando se empieza a recuperar la función muscular, y reaparecen las arrugas.
Su uso en España está autorizado también en fines terapéuticos para tratar algunos problemas como:
- Espasmos o tics que contraen los músculos de la cara de forma involuntaria.
- Cierre de los párpados de modo involuntario.v
- Distonia: contracción involuntaria de los músculos.
- Espasmos de manos y muñecas.
- Pie equino en casos de parálisis cerebral infantil.
Hiperhidrosis (exceso de sudoración):
La Toxina Botulínica también se aplica para reducir significativamente el exceso de sudor aplicándolo en axilas y que bloquea las fibras parasimpáticas que contienen las glándulas sudoríparas consiguiendo paralizarlas de manera temporal.
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