Nos encontramos ante una terapia que presenta un amplio campo de acción que se extiende tanto en la medicina preventiva como en la curativa. La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha publicado un detallado cuadro de afecciones, que recomienda tratar mediante acupuntura, lo que le da el respaldo oficialmente conveniente.
Hoy en día, la enseñanza y la práctica de ésta disciplina se ha extendido en nuestro país y rara es la persona que, aunque todavía no se haya sometido a un tratamiento de acupuntura, no conozca, por lo menos, a alguien que lo ha hecho. Y pocos son los que, habiéndolo recibido, se arrepienten de su experiencia.
La acupuntura es un procedimiento terapéutico, sabia combinación de filosofía y de técnica, de observación y de práctica, para la curación de las dolencia humanas. La Energía fuente de la vida y de la salud del individuo, circula por el organismo siguiendo unas líneas (Meridianos) que recorren todo el cuerpo.
El principio consiste en localizar y estimular determinados puntos clave del sistema nervioso situados en los Meridianos, con el fin de restablecer el equilibrio perdido entre el Yin el Yang y de hacer reaccionar favorablemente a los órganos con los que los puntos serán íntimamente relacionados, para que el paciente recupere la salud. Se aplica mediante pequeñas agujas muy delgadas (del grosor de un cabello aproximadamente) en los puntos meridianos de energía, que están distribuidos en todo el cuerpo humano. El material es de alta calidad y de un sólo uso, (agujas esterilizadas desechables).
Desde luego, la acupuntura no es el remedio a todos los males como tampoco lo es la medicina convencional occidental, pero sí tiene la virtud de devolver equilibrios emocionales y físicos que siempre redundan en un mayor bienestar par el paciente.
El acupuntor actúa al mismo tiempo sobre el cuerpo y sobre la mente. De ahí la eficacia de sus terapias, tanto en afecciones funcionales, con en algunas lesiones.
Son 10 los principios fundamentales en los cuales se basa la acupuntura para sanar: