Según la Organización Mundial de la salud, más de 1.000 millones de personas de todo el mundo padecen sobrepeso y, de estos, al menos 300 millones son obesos. La obesidad se define como el exceso de la cantidad de grasa total del cuerpo como resultado de un desequilibrio entre la ingestión calórica y el gasto energético. Se estima que 115 millones de este grupo de personas desarrollarán afecciones graves. El incremento de los casos de obesidad está relacionado con el aumento espectacular de enfermedades tales como la diabetes tipo 2 o el asma. Además, un estudio reciente ha demostrado que la obesidad causa más efectos perjudiciales en la salud que el tabaco o los problemas con el alcohol. El incremento de las afecciones crónicas ocasionadas por la obesidad es similar al provocado por un envejecimiento de 20 años.
La obesidad puede ser una enfermedad degenerativa y debilitante, y aumenta de forma sustancial el riesgo de morbilidad y mortalidad a causa de:
Uno de cada cinco adultos europeos de mediana edad es obeso, lo que significa que en países como Francia, Reino Unido y Alemania hay entre 5 y 10 millones de ciudadanos obesos que necesitan tratamiento. Según la American Obesity Association, el riesgo de muerte de las persona obesas es entre un 50% y un 100% más alto que el de los individuos de peso normal, lo que supone un número de fallecimientos anuales que oscila entre los 300.000 y 587.000. Este aumento sustancial de los riesgos para la salud ha provocado que la obesidad ocupe el segundo lugar entre las causas de muerte evitable de los EEUU. La obesidad contribuye a la mortalidad, la morbilidad y las desventajas sociales prematuras.
Tratar la obesidad y la pérdida natural de peso son temas muy delicados y para el que se necesitan médicos profesionales. Lo primero que haremos será evaluar el grado de sobrepeso. Lo más importante de una dieta es mantener el peso alcanzado tras ella.
El primer paso para saber si existe obesidad o no, es conocer el IMC (índice de masa corporal), lo que se obtiene haciendo un cálculo entre la estatura y el peso del paciente y éste elevado al cuadrado. Aunque la obesidad es una condición clínica individual se ha convertido en un serio problema de salud pública que va en aumento. El IMC no tiene en cuenta las diferencias entre los tejidos adiposo y tejido magro; tampoco distingue entre las diferentes formas de adiposidad, algunas de las cuales pueden estar asociadas de forma más estrecha con el riesgo cardiovascular.
Además del síndrome metabólico, la obesidad es también correlacionada con una variedad de otras complicaciones. Para algunas de estas dolencias, nos ha sido establecido claramente hasta qué punto son causadas directamente por la obesidad como tal o si tienen otra causa (tal como sedentarismo) que también causa obesidad:
Respiratorio: Disnea, apnea obstructiva del sueño.
Psicológico: Depresión, baja autoestima, desorden del cuerpo dismórfico.
Mientras que ser severamente obeso tiene muchas complicaciones de salud, aquellos quienes tienen sobrepeso enfrentan un pequeño incremento en la mortalidad o morbilidad. Se sabe que la osteoporosis ocurre en personas ligeramente obesas.
Las causas de la obesidad son múltiples, e incluyen factores tales como la herencia genética; el comportamiento del sistema nervioso, endocrino y metabólico; y el tipo o estilo de vida que se lleve.